El poder de la oración

El poder de la oración

Quiero compartir algo muy valioso que todos podemos hacerlo.

El poder de la oración, las experiencias que tuve en los momentos más duros fueron superados a través de la oración y la fe.

Muchos son los que dicen creer y tener fe en las cosas divinas, otros la profesan pero no la ponen en práctica y, una gran mayoría, solo la acciona cuando se ve metido en un gran problema, es decir, pide ayuda celestial cuando ya no hay ningún otro remedio.

No importa cuál sea tu caso, si eres creyente o sigues cualquier religión, lo que importa es orar con fe y con el corazón. En los momentos más críticos de mi vida he probado el poder de la oración.

Se dice que la oración es poderosa, y eso para cualquier tipo de oración. Cuando algo sale de tu boca es porque ha pasado del alma a la mente. Decir las cosas en voz alta le otorga poder a la palabra.  

Con base en esta introducción, os quiero compartir este lindo mensaje.

El poder de la oración

Una certa mujer pobremente vestida, con un rostro que reflejaba tristeza, entró a una tienda, se acercó al dueño y de manera humilde le preguntó si podía llevarse algunas cosas a crédito; con voz suave explicó que su esposo estaba muy enfermo y que no podía trabajar, tenían siete niños y necesitaban comida.

El dueño no aceptó y le solicitó que abandonara la tienda. Sabiendo la necesidad que estaba pasando su familia la mujer rogó:  “Por favor señor, se lo pagaré tan pronto como pueda”. El dueño le dijo que no podía darle crédito, ya que no tenía una cuenta de crédito en su tienda.

De pie, cerca del mostrador, se encontraba un cliente que escuchaba la conversación entre el dueño de la tienda y la mujer. El cliente se acercó y le dijo al dueño de la tienda que él se haría cargo de lo que la mujer necesitara para su familia. Entonces el dueño, un poco enfadado, le preguntó a la mujer: 

       – ¿Tiene usted una lista de compras?

       – La mujer dijo:  Sí señor; 

       – Está bien, dijo el dueño, ponga la lista en la balanza de platos y lo que pese su lista le daré en comestibles.

La mujer titubeó por un momento y cabizbaja buscó en su cartera un pedazo de papel, escribió algo en él y lo puso, triste aún, en uno de los platos de la balanza.

Los ojos del dueño y del cliente se llenaron de asombro, cuando el plato de la balanza donde estaba el papel, se hundió hasta el fondo y se quedó así.

El dueño, sin dejar de mirar la balanza dijo: “No lo puedo creer”… El Cliente Sonrió y el dueño comenzó  a poner comestibles en el otro plato de la balanza.

El poder de la oración

La balanza no se movía, por lo que continuó poniendo más y más comestibles, hasta que se llenó. El dueño se quedó pasmado de asombro. 

Finalmente, tomó el pedazo de papel y lo miró todavía más asombrado… ¿No era una lista de compra! Era una ORACIÓN que decía “QUERIDO SEÑOR, TÚ CONOCES MIS NECESIDADES Y YO VOY A DEJAR ESTO EN TUS MANOS”

El dueño de la tienda le entregó los comestibles que había pesado y se quedó allí en silencio. La mujer agradeció y abandonó la tienda; el cliente entregó un billete de cincuenta dólares al dueño y le dijo: “Valió cada centavo de este billete; ahora sabemos cuanto pesa una oración.”

En conclusión

Cuando recibas este mensaje, haz una oración. Eso es todo ahora y haz una sencilla y sincera oración por ti, por los tuyos.

Luego envía el poder de la oración a amigos y familiares. Por favor; si no envias esta hermosa historia, solo habrás impedido que muchas  personas se detengan por un minuto  para orar por ti y por otras personas que necesitan de Dios.

La oración es uno de los mejores regalos gratuitos que recibimos. No tiene costo pero hay muchas recompensas. ¡Que Dios te bendiga!

¡GRATITUD SIEMPRE!

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