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La mujer pobre y la mujer rica

La mujer pobre y la mujer millonaria

Hoy quiero compartir con ustedes una historia que escuché de mi madre cuando todavía era una niña, y es una historia que me llamó mucho la atención.

Se cuenta que una mujer muy pobre trabajaba para una señora millonaria. La mujer pobre se encargaba de realizar todas las tareas de la casa y también hacía pasteles, empanadas y dulces para los hijos de su jefa.

Siempre que los niños de la casa terminaban de comer, la mujer recogía las vajillas sucias y al final del día las llevaba a su humilde casa para lavarlas y traerlas limpias el día siguiente

Mientras lavaba las vajillas, aprovechaba los restos de los dulces para hacer la papilla de sus hijos, visto que contenían muchas proteínas y vitaminas. La papilla era la única fuente de alimento que los niños recibían, pues la señora era muy pobre y no tenían qué comer.

Así hacía cada día esa señora, pero aún viviendo en esa situación precaria sus hijos eran fuertes y saludables, en cambio los niños de la mujer rica siempre estaban enfermos, tomando medicaciones y pasando de hospital en hospital.

Cierto día la mujer pobre tuvo que llevar a sus hijos al trabajo, pues no tenían con quien quedarse. La mujer millonaria se espantó al ver que los hijos de la mujer pobre eran más fuertes y saludables que los suyos, intrigada con la situación, preguntó a su empleada porqué sus hijos eran tan fuertes y saludables.

La señora pobre inicialmente no quiso revelar su secreto pues temía perder la oportunidad de llevar las vajillas a su casa, ya que era la única manera de darle de comer a sus hijos. Pero acabó cediendo y le contó su secreto. 

La millonaria cuándo se enteró de toda la historia le dijo a la mujer pobre que a partir de aquel día las vajillas tenían que lavarse en su propio trabajo, y con el agua de las vajillas debería hacer la misma papilla para sus hijos.

Desde aquel día los hijos de la señora pobre dejaron de comer la papilla que hacía su madre.

Moraleja

Nunca reveles tus mejores secretos, pues los mismo son tus armas para el éxito.

Esta historia me llamó mucho la atención, y con el pasar del tiempo pasé a entender que lo que decía mi madre era muy cierto. Es natural que el ser humano tenga la tendencia de querer compartir sus deseos antes de empezar a hacerlos realidad, muchas veces eso nos trae un bloqueo, lo que hace que tarde mucho más.

No cuentes tus mejores secretos y proyectos a nadie, y hasta mismo nuestros sueños, porque no todos quieren nuestro suceso y éxito

Aprendí que cuando contamos nuestros deseos y sueños las energía de las otras personas pueden bloquear la realización de nuestros sueños. 

Por lo tanto, trabaja tus sueños y proyectos en secreto, así se harán realidad más rápido.

¡Gratitud siempre!    

Un abrazo Leuda Castilho.

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